Lecciones de las Primarias, ahora depende de nosotros

Siempre son valorables las primarias como mecanismo democrático para la elección de los candidatos, aunque no haya participado la centroizquierda.

Las primarias son un ejercicio de civismo y solo cabe felicitar a las coaliciones participantes y a los triunfadores.

¿Qué significan para los partidos de la  Nueva Mayoría estas primarias?

Primero, hay que considerar que Piñera obtiene la mitad de los votos que obtuvo la Presidenta Bachelet en la primaria presidencial de 2013 y como coalición Chile Vamos obtiene dos tercios de lo que obtuvo la Nueva Mayoría en las mismas primarias.

Es decir, si bien la derecha ha demostrado tener una fuerza importante y que el principal liderazgo es el de Sebastián Piñera, aún está lejos de constituir una mayoría en el país.  El rechazo cerrado a las reformas, el freno a la gratuidad, la exaltación de las soluciones de mercado, no son compartidos por la mayoría de los chilenos.

Hay entonces, un desafío para los partidos y los liderazgos de centroizquierda, para encauzar la voluntad mayoritaria que quiere reformas con las rectificaciones que sean necesarias,  que quiere avanzar gradualmente en la gratuidad y que exige el reconocimiento y aseguramiento de sus derechos sociales, de modo que su derecho a la educación, a la salud, no sea objeto de abusos o sea tratado como un bien de consumo o una mercancía que depende las leyes del mercado.

En definitiva, el desafío para el mundo de la centroizquierda es conservar y fortalecer una mayoría social y política por los cambios en el país.

Los resultados del Frente Amplio le permiten constituirse como una fuerza nueva, pero están lejos de ser una alternativa de gobierno frente a los sectores conservadores del país.  Representan alrededor del 2% de los electores y, considerando la abstención, podría ser el 5%.  No más que las candidaturas alternativas que han existido en el país en los últimos 20 años.

La temida fuga de votos de izquierda no se ha producido y es difícil que se produzca en noviembre.

Es decir, esa mayoría por los cambios de la que hablaba antes, no quiere saltos al vacío, no quiere buscar atajos y seguir caminos irresponsables. La enorme mayoría de las personas de centroizquierda quiere cambios graduales, acordados, que garantizan su viabilidad y continuidad.

En definitiva, por sí solos, ni la oposición de derecha, ni la oposición de izquierda son hoy alternativas de gobierno  para el país.

¿Lo es la centroizquierda?  Estoy convencido que, pese a nuestros errores, seguimos siendo la única opción que garantiza seguir desarrollando el país e impulsando las reformas que se necesitan para construir un Chile más moderno y justo.

Nuestros desafíos solo dependen de nosotros. Ofrecer un proyecto político renovado, moderno e inclusivo a la ciudadanía está en nuestras manos.

Si no lo logramos, no nos ganará la derecha, nos ganará la abstención, que es nuestro verdadero adversario.

Los partidos y los líderes de la centroizquierda deben hacer todos los esfuerzos posibles para asegurar la unidad, que es la principal arma para enfrentar el desaliento y la abstención.

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