El 11 de marzo recién pasado, Japón fue azotado por un terremoto de grado 8.9 en la escala Richter (otra información lo ha estimado hasta en 9.1) y por un tsunami devastador. Los muertos se estiman en varios miles. En este momento, tres días después, los aflige otra consecuencia del terremoto: cuatro centrales nucleares han sufrido daños de importancia con emisiones radioactivas al exterior, que han obligado a establecer una zona de seguridad de 20 Km. y a evacuar a más de 200,000 personas.
Las centrales afectadas son Fukushima Daiichi (6 reactores), Fukushima Daini (4 reactores), Onagawa (3 reactores) y Tokai (2 reactores). Todas, como estaba previsto, se detuvieron automáticamente al producirse el movimiento sísmico. Aparentemente, el problema principal ha sido, en algunas de ellas, la falla del sistema de refrigeración que debe extraer el calor remanente, después que las unidades se han detenido. La causa principal ha sido la inundación del área de bombeo como consecuencia del tsunami. Adicionalmente se han producido varias explosiones que han derrumbado edificios pero que no han afectado a los reactores. También ha habido incendios.
En resumen, los efectos del terremoto en la planta han sido catalogados como un accidente de nivel cuatro en una escala de siete, Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES). En esta escala, Three Mile Island, en Pensilvania, en 1979, está valorado de nivel cinco, Chernobil en 1986, el más grave de la historia de esta industria, representa un siete sobre siete.
Lo anterior no es nuevo en Japón. Es oportuno recordar que el 16 de julio de 2007, un terremoto de grado 6.8 en la escala Richter afectó al complejo nuclear de Kashiwazaki, donde operan siete reactores nucleares, los que estuvieron detenidos por más de dos años como consecuencia del sismo.
Sismicidad y tsunamis en Chile
Estos dos sismos ocurridos en Japón, el reciente de grado 8.9 de la escala Richter y el anteriormente citado, de grado 6.8, constituyen antecedentes de la máxima importancia para el estudio de la opción nuclear en Chile, especialmente cuando nuestra historia sísmica registra el terremoto de Valdivia de 9.5 grados Richter y un posterior y devastador tsunami.
Aunque conocer todas las experiencias mundiales son relevantes, nuestras autoridades, optaron recientemente por visitar Francia y Bélgica, para conocer la industria nuclear de esos países. Lo principal es conocer en profundidad los países con condiciones locales similares a las nuestras.
A la luz de lo ocurrido en Japón, el debate nuclear en nuestro país debiera poder atender y responder con solvencia técnica, a lo menos, los siguientes tres aspectos:
- Calcular las instalaciones considerando la ocurrencia de un sismo, bajo la central, superior a 9.5 grados Richter (antecedente de Valdivia, 1960)
- En razón a que las centrales deben contar con agua de mar para refrigeración, deben instalarse cerca de la costa. Esto obliga a considerar la existencia de tsunamis más severos que el de Valdivia o del 27/F. Este ocasionó que los ríos cambiaron su curso, y que nuevos lagos nacieran.
- Es importante calcular cual sería el costo de una central nuclear bajo las condiciones indicadas.
Visita de Obama y la opción nuclear
El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alfredo Moreno, sostuvo recientemente, que el Gobierno estaría interesado en dialogar con Estados Unidos sobre energía nuclear durante la visita que realizará en marzo el Presidente Barack Obama a Santiago. Es de esperar que las conversaciones no dejen de considerar lo ocurrido en Japón.
Finalmente debemos decir que la opinión pública, necesita saber con claridad, que piensan los expertos chilenos, de lo ocurrido en las centrales nucleares de Japón. Se puede ser más o menos entusiasta o adversario de la energía nuclear, y de su desarrollo en nuestro país, pero lo que no se puede pasar por alto es observar y ponderar con el máximo rigor técnico lo que está sucediendo en Japón.
EAM/ 14 de marzo de 2011.



