Momento político: el conflicto estudiantil entra en una nueva fase

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Marcha de estudiantes Chile

La coyuntura política sigue  dominada por el prolongado conflicto estudiantil y por las expectativas abiertas por el próximo cara a cara entre los actores del sistema educativo y el Presidente de la República. Se trata de un movimiento audaz del Presidente pues equivale a hacer ingresar en gloria y majestad el conflicto a La Moneda, y agotar así el último cartucho que en un régimen presidencial existe: la propia figura del Presidente.

Bien mirado tampoco el Presidente tenía muchas otras opciones: el parlamento no genera las confianzas necesarias para convertirse en sede de este debate, tanto por su posición subordinada en un régimen presidencialista como por su estructural empate binominal. La llave de los acuerdos sigue estando en manos fundamentalmente de la derecha hoy en el gobierno, y eso los estudiantes lo saben.

El movimiento estudiantil ha hecho esfuerzos por ampliar su base de apoyo y de sumar actores. Los resultados han sido parciales, tanto en la incorporación de la CUT como del Colegio de Profesores. Ambas instancias decisivas en la conformación de un gran Frente Social aun muestran rezagos y atavismos que les dificultan sumarse masivamente y de manera innovadora al movimiento y estilo que hasta ahora han desplegado los estudiantes.

A medida que se acercan las conversaciones los temas más duros de la agenda comienzan a colocarse en la mesa: fin del lucro, estatización  descentralizada de la administración de los colegios públicos, fin del sistema de financiamiento compartido, aportes basales a las universidades públicas, rebaja sustantiva de aranceles, entre otras.

El movimiento estudiantil puede entrar en procesos de flujo y reflujo producto de las prolongadas movilizaciones, pero parece ser un actor que se constituyó sólidamente y que llegó para quedarse por un buen tiempo. Ello básicamente porque ha madurado como ningún otro movimiento una propuesta, y porque tiene tras de si la experiencia y aprendizaje que si se desmoviliza completamente sus demandas pueden “licuarse” durante el proceso legislativo. Por lo que un desafío importante en términos de estrategia será ser capaz de dosificar su fuerza, y de mantenerse movilizado durante el proceso de negociaciones.

Por su parte el gobierno se encuentra bastante perplejo y sin una línea clara. De estas conversaciones seguramente saldrá de parte del ejecutivo una nueva propuesta, la que constituirá la número cuatro, desde que se iniciara el conflicto. En lo más de fondo está el tema de si el gobierno será capaz de desprenderse de ciertos dogmas ideológicos y avanzar en la dirección de un cierto cambio del “modelo” o se aferrará a ultranza a éste, bloqueando con ello una salida al conflicto.

El avance en la Comisión del Senado de una moción que prohíbe la entrega de recursos estatales a instituciones con fines de lucro es una importante señal, y representa un cierto atisbo de que el parlamento puede comenzar a jugar un rol en la resolución de la crisis. Sin embargo, a esta moción le sigue un largo proceso legislativo.

Sin duda, esta semana será decisiva para ver si este prolongado conflicto estudiantil comienza a encontrar un cauce o si bien vamos a un conflicto de varios años por delante.

No está de más reiterar que este conflicto educativo ha puesto en evidencia la incapacidad de la actual institucionalidad política para acoger y procesar la nueva realidad social chilena. Hoy eseducación, pero mañana puede ser en otras esferas y demandas que están latentes en la sociedad chilena.

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