¿Qué pasa con el curriculum escolar?

5 minutos de lectura

Ernesto Águila

En medio de las grandes movilizaciones estudiantiles ha pasado desapercibido una transformación de envergadura del curriculum escolar chileno. No se trata de ajustes menores sino de un nuevo marco curricular para los niveles de primero a sexto básico en cinco sectores de aprendizaje. La razón que se ha esgrimido para este cambio curricular express es que se trataría de dar cumplimiento a la Ley General de Educación (LGE) que contempla seis años de enseñanza básica y seis de media. Este argumento no resiste el menor análisis dado que la LGE estableció un plazo de ocho años para la implementación de dicho cambio, por lo que existe tiempo más que suficiente para abrir un proceso amplio de consulta y diálogo.

El cambio curricular en marcha tiene un grave vicio de forma: las propuestas están siendo refrendadas por un Consejo Nacional de Educación (CNED, ex CSE) cuya composición caducó hace dos años (con el paso de la LOCE a la LGE). Uno de los modestos avances que significó la LGE en relación  a la LOCE fue el cambio de la composición del nuevo Consejo, pasando éste a estar integrado por personas solo vinculadas al ámbito educativo (incluyendo un representante de la organización de profesores), eliminándose el representante del Poder Judicial y el de las Fuerzas Armadas. Han pasado dos años desde la promulgación de la LGE y se sigue operando con el antiguo Consejo lo que le otorga una ilegitimidad de origen a los cambios en curso.

La política de curriculum y evaluación bajo esta administración ha sido errática e ideologizada: primero fueron los “semáforos SIMCE”, luego la reducción de las horas de Historia, el recorte de las horas de Tecnología y Educación Artística, y ahora esta reforma curricular express. Lo más llamativo, pero como se ve no lo único, ha sido el cambio del término “dictadura” por el de “régimen militar”, una decisión, por lo demás, muy poco educativa pues no se conoce ninguna clasificación, antigua o contemporánea, que reconozca la categoría “régimen militar” como una  forma de gobierno o de régimen político.

Expertos en el área curricular de Historia, Geografía y Ciencias Sociales han manifestado recientemente su absoluto desacuerdo con los cambios introducidos en dicho sector en los niveles de primero a sexto básico. Se critica el desacoplamiento de la enseñanza de historia y geografía de la formación ciudadana, la reducción de ésta última a una lógica de disciplinamiento, la desaparición de las ciencias sociales (incluida la economía), además de un conjunto de errores técnicos en las secuencias curriculares. Concluyen los expertos que este sector adquiere un sospechoso parecido a la vieja y opaca asignatura de “Historia y Geografía” de los tiempos de la dictadura.

El nuevo Ministro de Educación debiera pronunciarse e intervenir a la brevedad. Por lo pronto detener el decreto con el cambio curricular propuesto y nombrar  el nuevo CNED y no seguir operando con un Consejo caducado. Por otro lado, si se considera que llegó el minuto de un cambio curricular de fondo,  dar paso a un proceso serio, incluyente e informado, y dar el tiempo necesario para que la sociedad y los actores del sistema debatan y construyan acuerdos mínimos en esta delicada materia; de lo contrario el curriculum escolar entrará en una etapa pendular de sucesivos cambios según el signo del gobierno de turno. Los más perjudicados serán los profesores y alumnos quienes no terminaran de apropiarse del curriculum vigente cuando ya deberán comenzar a enterarse del siguiente. De perseverarse en este camino será muy difícil seguir hablando en serio de calidad educativa.

Comparte este artículo