Primarias: reconstrucción de la relaciones partido-sociedad

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Primarias

Las recientes elecciones primarias realizadas por el PS –a la que fueron convocados los militantes y la ciudadanía en general- arrojó una inesperada participación de cerca de 25 mil personas en solo 10 comunas del país. La cifra de participación arroja una señal potente de deseo de participación e inclusión de los ciudadanos en las decisiones políticas y muestra un camino de recomposición de la relaciones de legitimidad entre los partidos y la sociedad.

El gobierno envió haces unas semanas atrás un proyecto de primarias, sin embargo, como otras reformas políticas ésta se mueve lentamente en el Congreso o simplemente se hace como si se movieran pero en realidad se encuentran estancadas o son tramitadas con calculada lentitud. En este sentido, parece del todo razonable que los partidos y la oposición en general, asuman como un desafío propio la organización de sus primarias.

Por lo sucedido con la participación en las primarias socialistas, no cabe sino esperar una gran afluencia ciudadana en las primarias definidas por la Concertación para el próximo 1 de abril. En ellas se puede llegar sin mayor problema a medio millón de ciudadanos, lo que constituiría una movilización social y electoral potente, y un serio esfuerzo por retejer las relaciones y reconstruir las confianzas entre los partidos políticos y la ciudadanía.

Las recientes elecciones de la FECH han sido ganadas por un colectivo de izquierda que reivindica el término de “autonomía”. Básicamente es una autonomía de lo social de lo político-institucional –partidos, parlamento, gobierno- fundado en una profunda desconfianza que por las vías institucionales es posible obtener transformaciones sociales profundas y duraderas. La discusión no es nueva en la izquierda chilena: la propuesta allendista de una “vía institucional al socialismo” debió confrontarse en su momento con aquellas tendencias que bregaban por desbordar la institucionalidad política. La experiencia histórica muestra que han sido las vías institucionales –las que son compatibles con los momentos de movilización social- las que han permitido capitalizar y avanzar en reformas sociales. Prescindir del “momento institucional” es decir de avances en materia de fortalecimiento orgánico de la izquierda, en mejores leyes sociales, en logros reivindicativos parciales, solo genera frustración o un activismo social que agota sus energías en su propio despliegue.

No cabe duda que los actuales partidos de izquierda y progresistas se encuentran más que un poco anquilosados, burocratizados y poco tonificados, pero el camino es reconstruirlos, oxigenándolos a través de permitir que ingrese en ellos nuevamente la sociedad y sus sensibilidades y demandas actuales. También es legítimo que quienes no se sientan representados por el actual sistema de partidos construyan sus propias organizaciones políticas. Lo extraño es desarrollar un discurso de la “anti política” desde posiciones de izquierda.

Las primarias del PS, sin duda, han marcado una senda en la reconstrucción de los lazos entre partidos y sociedad.

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