Selección y segregación escolar en la sociedad chilena.

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Felipe Godoy , revistavanguardia.cl

La selección de estudiantes en las escuelas es un principio difícil de justificar en aquellas sociedades que pretenden construir democracias robustas y que entienden la educación como un bien de acceso igualitario, equitativo e inclusivo (Carrasco et al., 2014; García Huidobro y Corvalán, 2009; Contreras, 2010). Así, en una sociedad que aspira a ser justa, los niños no sólo tienen el derecho de acceder todos a buenas escuelas, sino que además es deseable que todos asistan a las mismas escuelas, juntos, y tengan la posibilidad de experimentar la heterogeneidad social desde el origen, como rito de pasaje hacia una sociedad democrática (García Huidobro y Corvalán, 2009). Una escuela inclusiva y heterogénea, en conclusión, contribuye a la cohesión social (Villalobos y Valenzuela, 2012).

Este es el espíritu que guía la actual reforma al sistema escolar impulsada por el gobierno. De acuerdo a su diagnóstico, respaldado ampliamente en la literatura, Chile posee uno de los sistemas educativos más segregados del mundo (Mizala y Torche, 2012; Valenzuela, Bellei y De los Ríos, 2010; Hernando y Niklitschek, 2013), y el lucro, el financiamiento compartido y la selección (Villalobos, 2014; Valenzuela, 2014; Carrasco et al., 2014) serían tres de los elementos del sistema que contribuyen más a mantener dicha segregación.

El objetivo de este artículo es presentar parte de la evidencia empírica existente sobre uno de los ejes de la reforma: la selección. La evidencia presentada corresponde a tres campos fundamentales para el diagnóstico y la toma de decisiones de política pública en éste, como en cualquier campo. Primero, se presenta evidencia sobre la magnitud de la selección en nuestro país; segundo, evidencia sobre la segregación del sistema educativo, provocada, en parte, por dicha selección. Finalmente, se entrega también evidencia sobre la percepción de la ciudadanía sobre la selección, que permite entender hasta qué punto, para la ciudadanía, esto es un problema, y en consecuencia, cuánto respaldo político tiene una reforma como ésta.

¿Cuál es la magnitud de la selección?

La Ley General de Educación explicita la prohibición de la selección de estudiantes en las escuelas por criterios socioeconómicos y de rendimiento académico pasado o potencial hasta 6° Básico. Sin embargo, se trata de una práctica ampliamente utilizada y legitimada en el sistema escolar. Se selecciona tanto por criterios socioeconómicos como por características académicas; en escuelas municipales, particulares subvencionadas y pagadas (Gráfico 1); tanto en los niveles donde está permitido como donde está prohibido (Godoy, Salazar y Treviño, 2014).

Gráfico 1
Selección por rendimiento académico, según dependencia y año de ingreso

Selección por rendimiento académico, según dependencia y año de ingreso

Fuente: Godoy, Salazar y Treviño, 2014.

Además, puede observarse una relación entre la segregación por capacidad de pago de las familias y la selección por criterios académicos. Es más frecuente, por ende, observar prácticas selectivas de este tipo en las escuelas con mayor copago que en aquellas con menor copago, lo que da cuenta de una doble selección: se juntan en las mismas escuelas aquellos niños con habilidades más desarrolladas y que a la vez provienen de mejores familias, y viceversa (Carrasco et al., 2014).

Gráfico 2
Selección por sesión de juegos según financiamiento compartido

Selección por sesión de juegos según financiamiento compartido

Fuente: Carrasco et al., 2014.

A la luz de estos datos, puede observarse que la ley funciona muy deficientemente, casi como letra muerta. Sus especificaciones son insuficientes, y las sanciones asociadas a su incumplimiento son mucho más débiles que las consecuencias de no seleccionar, en un contexto de fuerte rendición de cuentas y financiamiento de las escuelas en base a subsidio a la demanda (Carrasco et al., 2014).

Consecuencias de la selección: Chile, uno de los sistemas educativos más segregados del mundo

Chile es uno de los países más desiguales del mundo (Valenzuela y Duryea, 2011). En este escenario, es difícil pedirle a las escuelas que solucionen un problema que es estructural. No obstante, estudios muestran que la segregación en las escuelas es más profunda que la segregación residencial (Elacqua y Santos, 2013), tanto por constricciones externas (entre las que se encuentra la selección de las escuelas y las dificultades económicas  y de transporte), como por aspectos más sociológicos relacionados con las estructuras de socialización, habitus y modelos de roles (Flores y Carrasco, 2013).

Gráfico 3
Ránking de países por segregación escolar PISA 2009

Ránking de países por segregación escolar PISA 2009

Fuente: OCD, 2011.

Diversas investigaciones entregan argumentos empíricos sobre esto. Por una parte, existen estudios que muestran alta polarización académica y socioeconómica entre las escuelas, tanto en los sectores más vulnerables, como especialmente en los sectores socioeconómicos altos (Villalobos y Valenzuela, 2012). Esto quiere decir que aquellos alumnos de elite, con mejores habilidades y de mejor condición socioeconómica, se encuentran juntos en un tipo de escuelas, separados del resto; y los que están en la situación contraria (de peor situación económica y con más dificultades de aprendizaje), se encuentran en la misma situación, pero en otro tipo de escuelas. Por lo tanto, la escuela no estaría cumpliendo un rol cohesionador de la sociedad en el que niños diversos puedan compartir experiencias similares (Villalobos y Valenzuela, 2012).

Existen estudios que muestran que la segregación también ocurre extendidamente al interior de las escuelas, especialmente en la enseñanza media. Esto significa que no sólo existen escuelas que concentran a los niños más pobres y otras para niños de familias de elite, sino que, además, al interior de las escuelas existen cursos que reúnen a los niños más aventajados en rendimiento (Treviño, Valenzuela y Villalobos, 2014), relegando a un curso diferente a aquellos con mayores problemas para el aprendizaje, agrupando bajas expectativas y motivación y entregando a estos niños muy pocas oportunidades para aprender de sus pares, o tener compañeros que les sirvan como ejemplo de superación.

¿Cuánta legitimidad social tiene la selección?

Como pudimos ver, las prácticas de selección son ampliamente utilizadas en el sistema. La pregunta que cabe hacerse es qué grado de “consentimiento social” existe para el desarrollo de estas prácticas. Tal como demuestran investigaciones recientes (Godoy, Salazar y Treviño, 2014), la selección en las escuelas es también una práctica socialmente legitimada. Las escuelas no eluden la ley de manera solapada, sino que manifiestan públicamente sus requisitos de postulación (en el portal “Más Información, Mejor Educación” del Ministerio de Educación). Todo indica que, para las escuelas, no sólo es menos costoso seleccionar que no hacerlo, sino que la selección sería algo deseable socialmente, bien vista por los padres, y muy difícil de sancionar para las autoridades.

La ciudadanía también ha expresado su opinión sobre la selección. El pasado jueves 14 de agosto, aparecieron los resultados de la encuesta CEP en la que la ciudadanía evaluó los ejes clave de la reforma educacional. Los resultados causaron revuelo: aparentemente, la ciudadanía no evaluaba tan mal la existencia de estos tres elementos estructurales del sistema que el gobierno quiere eliminar.

Es cierto que la encuesta incurre en diversos sesgos -orientación parcial de las preguntas, afirmaciones falaces y contradictorias con lo que sugiere la investigación, escenarios con medidas ficticias del gobierno, y parciales imprecisiones- que muestran, una vez más, la tenacidad con que la oposición política y económica ha tratado de deslegitimar la reforma educacional. Sin duda, el escenario actual es el de una pugna ideológica en la que las reformas educacionales han sacado ronchas como ninguna otra desde el gobierno de la Unidad Popular.

Gráfico 4
Pregunta Encuesta CEP Agosto 2014

Pregunta Encuesta CEP Agosto 2014

Pregunta: “Ud. qué prefiere: ¿Qué su hijo/a vaya a una escuela básica, liceo municipal o colegio donde los alumnos tengan un nivel socioeconómico parejo y parecido al suyo o que su hijo/a vaya a una escuela básica, liceo municipal o colegio donde los alumnos tengan niveles socioeconómicos bien distintos?”.

Más allá de todo esto, lo cierto es que los resultados de la encuesta CEP y otras evidencias dan cuenta de una realidad lamentable: al parecer, los ideales del mercado de la educación, introducidos a la fuerza durante la dictadura, justo en el período en el que la cobertura del sistema escolar comenzaba a masificarse hacia los sectores históricamente postergados, han permeado profundamente en la cosmovisión de la sociedad durante los últimos 30 años. Todo indica que, para un sector importante de la población, el “derecho a una educación pública, gratuita y de calidad”, instalado con fuerza en las sociedades más desarrolladas, fue reemplazado por el “derecho de las familias a financiar la educación de sus hijos”. El ideal de heterogeneidad social de las sociedades democráticas más equitativas y justas, ha sido desplazado por el derecho a auto-segregarse.

Conclusiones

En este artículo se ha repasado parte de la evidencia empírica disponible sobre prácticas de selección y consecuencias en la segregación del sistema escolar chileno. Los datos muestran, por una parte, que las prácticas de selección son ampliamente utilizadas en el sistema, y por otro, que Chile tiene uno de los sistemas educativos más segregados del mundo, siendo la segregación escolar más profunda que la residencial, y a la vez, un fenómeno generalizado que ocurre entre escuelas y, además, al interior de éstas.

Estos fenómenos han motivado una reforma profunda al sistema, que pretende eliminar el lucro, el financiamiento compartido de las escuelas, y las prácticas selectivas. Salvo algunos detractores pertenecientes a centros de investigación ligados a la oposición y académicos ligados a sectores más conservadores de la Nueva Mayoría, esta reforma es bien vista por la comunidad científica. Los argumentos son elocuentes.

Esta legitimidad es un poco más frágil entre la ciudadanía y los actores sociales. El modelo educativo de mercado impuesto en la década de los 80, se instaló  exitosamente también en la visión de mundo de nuestra sociedad. La instalación del modelo neoliberal en Chile no podía hacerse sólo a la fuerza, sino que era necesario un nuevo sistema de creencias dominantes (Larraín, 2008) que orientara la acción no desde una coerción externa, sino que por nuevas convicciones naturalizadas en cada una de las personas. El sistema de mercado, con sus ideales de libertad de enseñanza, elección racional de los padres, meritocracia, derecho a pagar y a autosegregarse, ha penetrado el sentido común de la sociedad tanto a nivel ideológico, relacional y psicológico (Villalobos, 2014).

Este fenómeno ha sido pasado por alto por los impulsores de la reforma. El gobierno creyó, equivocadamente, que la extensa votación conseguida en las urnas era equivalente a un compromiso de la sociedad con un programa que implicaba reformas profundas en el terreno educacional. El paso del compromiso  discursivo con una consigna –“educación de calidad para todos”-, a la disposición para transformar una vivencia cotidiana, -la de la convivencia sólo con los “parecidos a uno”, la creencia en la meritocracia- no es trivial. Para avanzar hacia un sistema educacional más equitativo, no bastan sólo nuevas leyes que reestructuren el sistema -esta vez no por la fuerza, sino que por la vía democrática-, sino que es necesario nuevamente penetrar en la cosmovisión de la sociedad.

La oposición monopoliza herramientas poderosas para el manejo del sentido común, como los recursos económicos, los medios de comunicación y la religión, por lo que no debe subestimarse su sobre-reacción. La reforma, en conclusión, debe ser un proceso lento de transformación para que goce de legitimidad. No sólo se trata de lograr modificar las creencias de la sociedad e instalar un nuevo sentido común, sino que, además, se trata de manejar los tiempos, discursos y negociaciones políticas con inteligencia.


Bibliografía

Carrasco, A., Bogolasky, F., Flores, C., Gutiérrez, G., & San Martín, E. (2014). Selección de estudiantes y desigualdad educacional en Chile: ¿Qué tan coactiva es la regulación que la prohíbe? Informe resumen proyecto FONIDE nº 711286: CEPPE, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Contreras, D. (2010). Derecho a la educación, inclusión y selección escolar. In C. Bellei, D. Contreras & J. P. Valenzuela (Eds.), Ecos de la Revolución Pingüina. Avances, debates y silencios en la reforma educacional (pp. 311-330). Santiago, Chile: CIAE, Universidad de Chile & UNICEF.

Elacqua, G. y Santos, H. (2013), “Los efectos de la elección escolar en la segregación socioeconómica en Chile: Un análisis georreferenciado”, en Documento de Referencia Nº 1, Chile, Santiago: Espacio Público.

Flores, C. y Carrasco, A. (2013), “(Des) igualdad de oportunidades para elegir escuela: Preferencias, libertad de elección y segregación escolar “, en Documento de Referencia Nº 2, Chile, Santiago: Espacio Público.

García-Huidobro, J. E., & Corvalán, J. (2009). Barriers that prevent the achievement of inclusive democratic education. PROSPECTS, 39(3), 239-250. doi: 10.1007/s11125-009-9128-8

Godoy, F., Salazar, F. y Treviño, E. (2014), “Prácticas de selección en el sistema escolar chileno: Tipos de requisitos de postulación, legitimación en el sistema y las debilidades de la Ley”. Informes para la Política Educativa, Chile, Santiago: Centro de Políticas Comparadas de Educación, Universidad Diego Portales.

Hernando, A. y Niklitschek, K. (2013). Medidas para disminuir los niveles de segregación escolar. Horizontal.

Larraín, J. (2008). El concepto de ideología, vol. 2. El Marxismo posterior a Marx: Gramsci y Althusser. LOM Ediciones. Santiago, Chile.

Mizala, A., & Torche, F. (2012). Bringing the schools back in: the stratification of educational achievement in the Chilean voucher system. International Journal of Educational Development, 32(1), 132-144.

Treviño, E., Valenzuela, J.P. y Villalobos, C. (2014), “Segregación académica y socioeconómica al interior de la escuela. Análisis de su magnitud, evolución y principales factores explicativos”, Proyecto FONIDE  F711296. Santiago: CPCE-CIAE.

Valenzuela, J.P., Bellei, C., De los Ríos, D. (2010). Segregación escolar en Chile. En S. Martinic y G. Elacqua (editores). Fin de Ciclo: cambios en la gobernanza del sistema educativo. (pp. 209-229). Santiago: Facultad de Educación, Pontificia Universidad Católica de Chile y Oficina Regional para América Latina y el Caribe, Unesco, Santiago, Chile.

Valenzuela, J. P., & Duryea, S. (2011). Examinando la prominente posición de Chile a nivel mundial en cuanto a desigualdad de ingresos: comparaciones regionales. Estudios de economía, 38(1), 259-293.

Valenzuela, J.P. (2014). El fin al copago: avanzando hacia el derecho a una educación gratuita y de calidad. Revista Docencia, 53, 42-51.

Villalobos, C., & Valenzuela, J. P. (2012). Polarización y cohesión social del sistema escolar chileno. Revista de Análisis Económico, 27(2), 145-172.

Villalobos, C. (2014). Sentido común, hábitus y guerrilla interna. Los desafíos no institucionales de la Reforma Educacional. Revista Red Seca, Edición de Agosto 26, 2014. Disponible en http://www.redseca.cl.

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