Coyuntura Económica internacional, el principal escollo

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Economía Mundial

El discurso económico exitista del Gobierno de Piñera ha ido cambiando en los últimos días. De  crecimientos del PIB 6,5% y de importantes aumentos del empleo, ahora el Ministro Larraín señala que los aumentos del PIB comenzarán  a ser inferiores al 5% y la creación de nuevos puestos de trabajo también será menor. ¿Qué es lo cambió?

Una vez más la realidad terminó imponiéndose a los sueños homéricos de la derecha. La cifra del 4% en el IMACEC de Julio cayó como un balde de agua fría en el Palacio de Gobierno, obligándolo a revisar las proyecciones de crecimiento que se tenían, en un contexto de crecimiento del PIB del 8,4%, para el primer semestre del año.

El crecimiento se mueve a través de los altibajos de los ciclos económicos. En Chile, el crecimiento habría tocado techo en el primer semestre del año y ahora viene una fase económica con crecimiento más moderado. Una explicación estadística es que el cálculo del IMACEC es ahora más exigente, porque se compara con una base en doce meses que es más alta. Pero además hay importantes razones económicas que permiten pronosticar una desaceleración del crecimiento en la actividad económica nacional.

La situación económica internacional se ha vuelto viscosa y difícil de gobernar en los países desarrollados, principalmente los Estados Unidos, Europa y Japón. Se constata además que el crecimiento de estos países ha perdido fuerza durante este año y donde algunos países están incluso al borde de la recesión. Por otro lado, están los países emergentes, liderados por los BRIC, que siguen generando crecimiento global y permiten así que el precio del cobre se mantenga en sus máximos históricos.

Las expectativas económicas medidas por la Universidad de Chile muestran un deterioro importante en los últimos meses, relevando caídas del -2,3% para la situación esperada en los próximos doce meses y de -7,7% en la percepción que tienen los ciudadanos de la economía del país.

El PIB (a precios constantes) creció un 8,4% en el primer semestre del 2011, lo cual se explica por el crecimiento de la demanda interna (12.3%), por el crecimiento de las exportaciones (9,9%), pero, sobre todo, por el aumento de las importaciones (18%).  Este panorama económico de corto plazo, ha servido para que el Banco Central aumente la tasa de interés hasta el 5,25%, cifra sustancialmente mayor que los demás países desarrollados y que está inhibiendo un mayor gasto agregado en el futuro.

El tipo de cambio del dólar se apreció un 11,4% en el primer semestre, pasando de $530 a $469. En consecuencia, los principales  “ganadores” de este modelo de crecimiento económico han sido los importadores y los “perdedores” han sido los productores de transables, fundamentalmente las Micro y Pequeñas Empresas que deben competir con productos importados cada vez más baratos.

Qué se espera para este segundo semestre. La demanda interna será menor, debido a una desaceleración del crecimiento en la Formación Bruta de Capital Físico y en el consumo total. La gran duda proviene del comercio exterior, dependiendo de su dinámica de los supuestos que se hagan sobre la capacidad de reacción y voluntad política de los países desarrollados para afrontar su propia crisis de deuda externa.

En todo caso las exportaciones de productos seguramente se desacelerarán debido a las incertezas que viven los mercados internacionales y las importaciones nuevamente serán la variable de ajuste en el modelo de crecimiento,  dependiendo éstas del nivel que alcance el tipo de cambio en la economía.

El Banco Central por ahora está comprando y retirando del mercado cambiario mil millones de dólares mensuales. Esta política ha impedido que el dólar siga cayendo, pero coloca la duda para el primero de enero del 2012  ¿qué pasará cuando el Banco Central deje de comprar dólares? En el caso de que el Banco Central dejase de intervenir en el mercado cambiario, la actividad productiva nacional se afectaría negativamente.

En síntesis, el crecimiento del PIB para el próximo año podría situarse por debajo del 4% y la tasa de desempleo se empinaría por sobre el 8%.  Por lo tanto y de no mediar una estrategia económica de largo plazo, que permita al país superar las trampas de la coyuntura económica, no podremos aspirar a ser un país desarrollado.

Al igual como lo han estado haciendo con éxito y perseverancia los países asiáticos, se requiere de una visión de largo plazo y de cambios en las políticas socio-económicas, que permitirán asegurar bases sólidas para un desarrollo sustentable en Chile.

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