Chile 2030: Siete desafíos estratégicos y un imperativo de equidad

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Ricardo Lagos

En unos años más, Chile habrá alcanzado un ingreso promedio por habitante cercano a los 20 mil dólares: ¿nos convertirá eso en un país desarrollado? Es importante no confundir desarrollo con crecimiento económico y comprender que la evidencia internacional demuestra que cuando se llega a esa cota de ingreso por habitante, la clave para lograr mayor bienestar para la población es mejorar la distribución del ingreso más que el crecimiento de la economía.

Es necesario definir hoy qué tipo de sociedad queremos construir en Chile durante los próximos veinte años, y abordar ahora, los cambios necesarios para sentar las bases de ese futuro. Esa tarea nadie la hará por nosotros.

Debemos dar un salto cualitativo y de largo plazo, definiendo políticas de Estado en un conjunto de materias. Hoy, los dirigentes y políticos no pueden hacerlo solos. Hay que abrirse a la ciudadanía. La sociedad tiene que ser convocada y escuchada para acordar, más allá de las diferencias políticas, un conjunto de temas que expresan los grandes desafíos del futuro.

Es el momento de cambiar de mirada. Chile tendrá que enfrentar al menos siete desafíos en los próximos veinte años, y para ello requiere de la suma de todos y de una ética social que sea la base de un gran pacto fiscal que sea capaz de disminuir las desigualdades generadas por el mercado. Estos desafíos son:

1) Democracia 2.0

2) De la gradualidad a la revolución en educación

3) Avanzar a una sociedad de garantías y obligaciones

4) Chile nodo y las mejores ciudades para vivir

5) La población como motor del desarrollo

6) Crecer quebrando la tendencia en la distribución de ingreso

7) Chile, potencia en energías renovables
Compartimos a través de esta entrada, una propuesta sobre estos desafíos, que se irá completando y enriqueciendo en la medida en que más personas participen. Es un documento en proceso de discusión, para pensarlo y debatirlo con todos y cada uno de los chilenos y chilenas. Esperamos que estas ideas sirvan para iniciar un debate.

Debemos trabajar en torno a la red y crear asimismo nuevas redes, pero también estar disponibles para compartir y discutir en debates presenciales a lo largo de todo Chile. Porque el gran hilo conductor que cruza estos siete desafíos es de qué manera Chile empieza a mirarse y a ser visto desde cada una de sus regiones. Es indispensable, entonces, que cada uno de estos desafíos esté atravesado por la mirada regional y se haga cargo de nuestra diversidad social y cultural.

Los invitamos, entonces, a discutir, participar, criticar y aportar en torno a esta propuesta. El Chile del 2030 nos pertenece a todos y entre todos lo debemos construir.

Ver documento completo:

http://www.elquintopoder.cl/static/Chile_2030_rl.pdf

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4 Comentarios

  1. Particuarmente en dos de los puntos indicados por usted, “Chile nodo y las mejores ciudades para vivir” y “Chile, potencia en energías renovables”, es necesario avanzar en la gran tarea pendiente de un ordenamiento y gestión racional de nuetro territorio, en la cual no solo no se ha avanzado, sino que incluso hemos retrocedido en los últimos años. Las energías renovables no van ser una alternativa económicamente comeptitiva si continuamos subsidiando por la via del daño ambiental a plantas contaminantes como Castilla o Campiche. Si le exigieramos a las plantas termoeléctricas (especialmente a las de carbón) que almacenen sus emsiones, el aumento de costos posiblemente fortalezca la alternativa de energías renovables. Pero para eso, tenemos que tener claro cuales son los estándares ambientales que vamos a exigir, o cual es el marco de daño ambiental máximo que vamos a tolerar en pos del crecimiento económico y el bienestar. Y también tendremos que saber qué zonas del territorio vamos a considerar más vulnerables o requieren un tratamiento particular. Con respecto a las ciudades, ni hablar, la tendencia ha sido fortalecer la regulación urbanística que no discrimina realidaes urbano-territoriales diversas, dirigida desde un escritorio de Santiago, reduciendo las facultades de planificación local y dejando a los organismos que deben cautelar el bien común con las manos atadas para dar mayor espacio al mercado. Un plan regulador prácticamente no tiene facultades para establecer medidas de protección eficaces frente a un tsunami por ejemplo, no puede regular la arquitectura ni los estándres de construccion y las pocas facultades que podría tener, como generación de vías y zonas de utilidad pública, tienen fecha de expiración y si en dicho período no se realizan expropiaciones respectivas, caducan oara siempre.
    Hoy más que nunca se hace necesaria una reforma sustantiva a la planificación urbana-territorial, revisándola desde sus principios básicos. Ella se sustentó inicialmente en la visión neoliberal ya autioritaria de la dictadura y, si bien en los 20 años siguientes se democratizaron y descentralizaron procedimientos, en la misma medida se le restó facultades a los instrumentos locales y regionales y se limitó el ámbito de acción del Estado tras la presión de garantizar crecimiento económico. Es necesario revisar desde las facultades del Estado a limitar la libre disposición de la propiedad, hasta las metodologías de planificación y gestión de nuestras ciudades, pasando por las compensaciones a las partes involucradas, por los instrumentos de planificación, por la incorporación ciudadana en la discusión urbana-territorial, por la gestión del patrimonio (cultural y ambiental) etc. Yo siempre digo que esa era la gran tarea implicita en la convocatoria que Usted hizo al país el 21.05.2000 cuando habló de las reforma a las ciudades, y que los miembros de su gobierno -del cual yo tambien formé parte- no fuimos capaces de recoger la convocatoria presidencial para llevar a cabo,..es cierto, hicimos otras cosas, también necesarias. pero a estas alturas la postergación de esa tarea central ya no da para más

  2. He alcanzado a leer dos veces el documento de Ricardo Lagos, al mismo tiempo que leo “Las venas abiertas de América Latina” de Galeano, lo cual hace que mi lectura tenga un tono triste. Creo que los comentarios anteriores han apuntado a dos elementos fundamentales: la economía y en específico la distribución del ingreso, y la política, en especial, el sistema binominal. Mis comentarios se referirán al tema de educación, que es el que más conozco –aunque lo inserto en el conjunto de propuestas-.

    No sé si ha sido casual o intencional, pero el documento omite el “SIMCE” como indicador, y recoge a PISA, lo cual me parece un interesante lapsus, considerando en que justamente en el gobierno de Ricardo Lagos, el SIMCE comienza a cobrar una centralidad cada vez mayor como medida de todas las cosas, lo cual creo fue un “aporte” al salto privatizador no menor que vivimos en 2000-2006.

    En la educación en Chile también se da esta distancia entre el Congo y Luxemburgo, no me atrevería a decir que específicamente en la calidad –en cuanto puntaje en el SIMCE-, sino como experiencia vital. La cohesión social a la cual se pretende pasa por situar a la educación pública como eje articulador, desde la educación pre-básica hasta la universidad. Todas estas instituciones están aún severamente dañadas por la lógica de subvención y vouchers, y siendo un tema estructural del sistema educativo, urge un pronunciamiento de recuperación, nacionalización, o como quiera llamárselo. Esto es clave, ya que el discurso de la calidad suena atractivo, inocuo, convocante, pero pierde potencia cuando nos enfrentamos a un sistema gravemente fragmentado e injusto. Lamentablemente “la cuna” en Chile predice, en gran medida, en una siniestra realidad el futuro de la inmovilidad social.

    Al citar los programas P-900, MECE y JEC, creo que se intenta destacar una política educativa activa, en definitiva un rol del Ministerio de Educación. No es menor, que estos programas terminan sofocándose en los 2000, y dando lugar a un nuevo gran consenso “la ley SEP”, que significó otorgar la conducción de la educación básica en Chile a los miles de “sostenedores” que existe en el país. Las evaluaciones del p-900 terminan señalando que los puntajes más altos en el SIMCE no se pudieron mantener en el tiempo, y tempranamente se acaba todo impulso de innovación. Hay que decir que programas focalizados tienen sentido para equilibrar desigualdades educativas, pero en rigor no deberían existir si la ambición de país es aspirar a un sistema igualitario. La cohesión social creo que pasa por algo que Juan Eduardo García-Huidobro defiende: la mezcla social en el aula. No puede seguir este sistema de segregación en el sistema escolar chileno. Esta es una de las herencias de la dictadura que más duele.
    Por último, es relevante reinstalar la educación de los trabajadores (y no trabajadores), y para esto la construcción de un sistema de educación permanente es fundamental. Creo que la educación superior, especialmente la pública debiese convocarse a progresar en esta línea, desde sus áreas de investigación, extensión y docencia. Sin embargo, esta educación debiese a tender a la gratuidad

  3. La experiencia comparada, como lo ha recordado recientemente Paul Krugman, muestra que la disminución de las desigualdades está asociada a dos instituciones: los impuestos y los sindicatos. Los países europeos son un claro ejemplo de ello, como también Japón y hasta los EE.UU.

    En Chile ambas instituciones son débiles. La carga tributaria es bajísima y sobre las utilidades retiradas y no las devengadas, como advierte el presidente Lagos. Los sindicatos son muy débiles, una herencia de las reformas neoliberales del régimen militar, que los gobiernos de la Concertación no corrigieron.

    Existe un argumento conservador que desconoce esas dos instituciones y propone otro camino para disminuir las desigualdades: las políticas contra la pobreza. Ello no es suficiente, porque benefician a los que están abajo en la escala social, que es ahora menos del 13% de la población, una minoría, sin beneficiar al resto de los chilenos, especialmente los trabajadores, que tienen bajos sueldos y empleo precario en muchas empresas, y deja sin tocar a los que están más arriba.

    Este argumento conservador se refuerza con otros dos: el sindicato es una institución del pasado y el aumento de los impuestos pondría en peligro la continuidad del crecimiento. Es una afirmación errada, porque desconoce el hecho que las desigualdades son una barrera al crecimiento, especialmente por los altísimos costos que encuentran las PYME en el mercado.

    Hay que avanzar en el fortalecimiento de los sindicatos y plantear el tema tributario para que haya más equidad y para que la pequeña minoría contribuya más al desarrollo del país y esos ingresos permitan financiar los programas del Estado en beneficio del bien común. Ambos temas son tabú en el mundo empresarial y los sectores conservadores. Y se debe enfrentar con urgencia una reforma política que se haga cargo del financiamiento de la política, incluyendo el de los partidos. Ella permitirá que haya una clara autonomía del poder económico, el Estado estará en mejores condiciones de exigir la modernización de los partidos y ayudará a disminuir el peligro de dependencia de la política de los negocios, contribuyendo así a mejorar la calidad de la política y a fortalecer la legitimidad de la democracia.

    (extracto El Mostrador)

  4. bienvenida la discucion,esperemos que de ella salga algo bueno.
    inequidad y reforma tributaria, problemas reales que una ves mas se tratan desde el olimpo muy alejados de la señora juanita, que poco entiende de macroeconomia.
    se puede redistribuir de manera muy sencilla, por ejemplo, sugiero devolver el iva de sus ingresos a los trabajadores y pensionados que ganen menos de $ 500.000, dejar exentos de impuesto a la renta a las personas y pymes que ganen menos de un millon de pesos mensuales, y dejar exentos de pago de iva a los dos primeros millones de pesos de venta de las pequeñas empresas.
    como se financia esto?
    subiendo el IVA y los impuestos a la renta a un 22%
    parejos, lo que no afectara a los trabajadores pues o estaran exentos, o se les devuelve su impuesto directo a su cuenta rut, igualito que los bonos que
    entrega el gobierno.
    eso en redistribucion, en inequidad, en salud y educacion, se debe parar el escandalo de las mineras
    con medidas como que sea codelco quien de el precio de referencia de los metales para el pago de impuestos y no las empresas que lo fijan a su antojo
    para pagar menos.
    y otras medidas simples como la auditoria tributaria
    permanente para las grandes empresas que declaren perdidas durante mas de dos años o utilidades inferiores al 8% del capital durante tres años.
    solo con eso se recaudar un minimo de 5 mil millones de dolares al año para la caja fiscal.
    y la guinda de la torta nacionalizar todos los nuevos yacimientos que se descubran a partir del 2012
    los que podran ser concecionados poniendo como base
    minima para el pago de impuestos los rendimientos de codelco.
    no es justo que los trabajadores se lleven la carga tributaria, y el IVA que es el impuesto mas regresivo
    tambien puede usarce como agente de redistribucion, sobre todo considerando que es el impuesto que menos se evade en chile, comparado con los impuestos a la renta que son muy faciles de evadir y de eludir,en realidad lo que se plantea es llevar el IVA hacia un impuesto a la renta modificado al nivel gasto en ves del nivel de ingreso.
    lo que falta y lo mas dificil es la voluntad de hacer los cambios.

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