Chile sigue siendo un caso extremo de centralismo. A pesar de las diversas reformas constitucionales y modificaciones normativas realizadas durante los últimos treinta y cinco años, parte sustantiva de las decisiones políticas y de gestión pública se siguen tomando en Santiago. Desde su con- formación como república independiente, nuestro país ha tenido diversas trayectorias cíclicas sobre cómo organizar y distribuir territorialmente el poder político. Podemos identificar periodos políticos e históricos de profunda centralización y otros en los que se ha avanzado en descentralización en favor de los gobiernos subnacionales.

Propuestas progresistas para la descentralización: democratización, equidad territorial y autonomía (FES e Instituto Igualdad)
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