Comisión Mujer, maternidad y trabajo

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Embarazo

Durante la campaña presidencial de 2009 las candidaturas de Eduardo Frei y de Sebastián Piñera nos prometieron a las mujeres poder contar con un post natal de seis meses.  Fue una promesa de campaña que en su momento nadie cuestiono.

Una vez en el gobierno el Presidente Piñera formó una comisión presidencial conformada por 14 expertos que en plazo de 3 meses con fecha límite 30 de julio deberá entregar una propuesta para “modernizar íntegramente la legislación laboral de la protección maternidad en Chile con tres objetivos fundamentales:

  1. Que garantice el mejor cuidado de nuestros hijos
  2. Desligue el costo de la maternidad de la contratación de mujeres y le permita la integración real de ella en el mundo del trabajo remunerado formal.
  3. Aumentar la corresponsabilidad de padre y madre en el cuidado de los hijos y facilitar una mayor conciliación entre familia y trabajo para los hombres y mujeres en nuestro país.

Esto no es una comisión de post natal, el desafío es modernizar íntegramente la legislación laboral de protección a la mujer que nos permitirá dar un gran salto como país en el cuidado de nuestros hijos y familias así como poder contar con el aporte de miles de mujeres, especialmente las más vulnerables, en el crecimiento y desarrollo de nuestro país” [1]. Las principales normas que serán analizadas son:

  1. La revisión del pre y post natal.
  2. Permiso por enfermedad del hijo.
  3. Revisión del artículo 203 del código de trabajo que carga el costo de las salas cunas a la mujer.
  4. Derecho a dar alimento a los hijos.
  5. Fuero maternal.

El viernes 11 de junio la Ministra del Sernam a quien le corresponde encabezar este proceso señala en diversos medios que es imposible contar con un post natal de 6 meses en Chile, echando por tierra las promesas de campaña y el rol de la comisión presidencial que aun se encuentra trabajando y que además, supuestamente escuchará a diversas organizaciones para formar sus propuestas.

Esta claro que el tema en cuestión no es un tema fácil, al contrario es una problemática en la cual confluyen diversas aristas y muchos intereses. Para ordenarlo creo que lo esencial es priorizar los intereses y luego evaluar como se hace efectivo.

Si estamos hablando de una política pública, por supuesto que el interés superior es que beneficie a toda la sociedad y no al bolsillo de los empresarios como primera medida a despejar y desde ese supuesto creo que la priorización debería ser la siguiente:

  • La fecundidad en Chile muestra una intensa caída de la tasa de natalidad, alcanzando a 1,9 hijos por mujer. Cifra que se encuentra por debajo de la llamada “tasa de reposición”, es decir; de lo necesario para renovar la población actual (2,1 hijos por mujer). Esto nos da la señal que frente al envejecimiento de nuestra población tenemos que dar claras señales a favor de la maternidad en general, y no solo frente a las mujeres que trabajan remuneradamente (que representan alrededor del 40%). Porque las otras, la mayoría tampoco están teniendo hijos y también realizan un trabajo que si bien no se le ha puesto remuneración representan un ahorro significativo para sus familias el contar con su aporte en el trabajo doméstico y de cuidado. Por tanto, el ubicar esta temática solo desde la perspectiva del código del trabajo es un error. Y la primera medida de prioridad social para promover la maternidad debería ser la existencia de un subsidio a la maternidad durante un periodo de al menos un año.
  • Los niños y niñas no tienen voz, en el último tiempo han surgido una serie de estudios que ratifican la importancia no sólo de la lactancia materna, si no del cuidado que se le brinda a los niños y niñas durante los primeros meses de vida es sustancial para definir sus conductas y capacidades futuras. No es sólo que el niño o niña pueda recibir leche materna o que su madre este en su casa sino que durante ese periodo el menor reciba afecto y los cuidados necesarios. Por tanto, no sólo hay que priorizar un post natal de 6 meses o de mayor presencia de la madre en el hogar sino que brindar los elementos de apoyo para que esa madre sepa y pueda cumplir su rol de la mejor forma posible. Extender el periodo de cuidado post natal de la madre trabajadora y mejorar las redes de apoyo existentes en beneficio del cuidado al niño y apoyo a la madre.
  • Los derechos de las mujeres trabajadoras en Chile son pocos al compararlos con los existentes en otros países pero han sido fruto de luchas significativas, ninguna medida que se tome puede significar un retroceso en lo que ya existe. Por tanto, hablar de rebajar el pre natal hoy para hacerlo flexible y correr las semanas al post natal  no es justo a menos que la guagua nazca antes y esas semanas que hoy se pierden podrían traspasarse. Impedir que el permiso por enfermedad del niño menor de un año sea reducido. Ratificar la consigna ningún paso atrás frente a los derechos ya obtenidos.
  • Debemos avanzar en protección de las mujeres trabajadoras, sabemos que hoy un 40% de las mujeres trabaja remuneradamente, sin embargo, aproximadamente la mitad de ellas lo hace en el mercado informal, sin contrato de trabajo y por tanto, sin ningún beneficio social. Avancemos en equidad social, formalicemos el empleo femenino. Una forma, de lograr este objetivo es que ciertas prestaciones que hoy las asumimos solo las mujeres sean enfrentadas por hombres y mujeres, es decir, por la sociedad, de una manera de corresponsabilidad frente a un tema tan significativo como es la reproducción. Que toda empresa que cuente con más de 20 trabajadores y trabajadoras tenga obligación de entregar derecho a sala cuna a los hijos e hijas de sus trabajadores sin importar el sexo del empleado.
  • Dentro de las acciones a seguir se debe considerar la incorporación de los hombres con mayor fuerza en las tareas de crianza de los hijos y por tanto, sería necesario que se compartiera la posibilidad de extender el post natal y se distribuyeran los tiempos junto con el padre del menor. De esta forma, avanzamos en cambiar ciertos patrones culturales y hacemos responsables de la crianza también a los padres.

Creo que otro mundo es posible, donde la sociedad toda asuma el costo y la responsabilidad de la reproducción. Donde este tema se hable desde todas sus aristas y no sólo desde una mirada economicista, donde relevemos algunos roles privados que ejercemos las mujeres como sustanciales para el desarrollo social y que afirmemos que es necesario que más mujeres ingresen al mundo laboral si quieren hacerlo porque de esa forma mejoraran su calidad de vida y las de sus familias. Pero ese empleo no puede ser cualquier empleo sino que un empleo formal que entregue derechos, un empleo decente.

[1] www.comisionmujertrabajoymaternidad.cl

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