En Chile, ni una mujer menos

por ISABEL ALLENDE

Con horror nos hemos enterado a través de los medios de comunicación de lamentables, cobardes y atroces actos de violencia contra la mujer. En pleno siglo XXI hemos conocido la brutalidad de tales ataques, los cuales han tomado en muchos casos forma de tortura, ya sea con mutilaciones de órganos importantes de estas mujeres, quemaduras y otros muchos vejámenes efectuados por un hombre que en algún momento pretérito dijo amarlas.

Sin embargo, esto es solo una parte de la violencia que sufren las mujeres, ya que la violencia no solo se encuentra reducida o arraigada en el ámbito de las relaciones de pareja, actuales o pasadas. Así vemos cómo esta se encuentra extendida en los diversos ámbitos de la sociedad, de ahí la necesidad de ampliar el ámbito de aplicación que está establecido en la Ley de Violencia Intrafamiliar (VIF).

En tal contexto, según los datos que posee el Servicio Nacional de la Mujer, durante el año 2015 se produjeron 45 femicidios íntimos, es decir, aquellos que considera la actual ley como tales, a saber: asesinatos de mujeres cometidos por sus parejas o ex parejas. El registro que lleva la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres incorpora los íntimos y los no íntimos, es decir, asesinatos a mujeres y niñas producidos por conocidos, amigos, desconocidos, clientes y los crímenes de odio hacia lesbianas, informando que el año 2015, en tal situación, se habrían producido 58 femicidios.

Dada esta lamentable realidad, hemos presentado un Proyecto de Ley el que busca ampliar las hipótesis de lo que debe ser considerado como violencia contra la mujer, estableciendo pautas legales para la aplicación efectiva de las penas, impidiendo que una vez que sean consideradas todas las atenuantes y agravantes, las sanciones sean más bajas que el piso de la pena establecido por el legislador.

Hemos propuesto, además, que en caso de que las medidas de alejamiento decretadas por el Tribunal sean incumplidas, se aplique el delito de desacato aumentando la pena en un grado.

Asimismo, propongo que en caso de reincidencia se produzca un símil con la denominada “Ley Emilia”, para que todo aquel que reincida reciba como sanción un mínimo de un año en presidio efectivo.

Para dar fuerza al Proyecto de Ley, nos reunimos con la ministra del Sernam, Claudia Pascual, quien valoró la iniciativa y dispuso su estudio para incluirla en el paquete de medidas que presentará la Presidenta de la República para hacer frente al flagelo de la violencia contra la mujer de manera integral.

Sin perjuicio de que en Chile hemos avanzado en el repudio social hacia la violencia contra las mujeres, se hace necesario que abordemos desde todas las variables este tipo de violencia, incorporando esta temática en el currículo académico desde la enseñanza básica, establecer campañas de educación y concientización a través de los medios de comunicación, ampliar y mejorar el tratamiento que debe otorgarse a los agresores.

Además, estimo que es necesario que la Violencia contra la Mujer se asuma como un problema de seguridad pública y que el gobierno plantee una agenda corta de seguridad ciudadana, pronunciándose e incorporando medidas para prevenir la violencia y detener la muerte de mujeres en manos de sus parejas, ex parejas, cercanos o desconocidos.

Con todo, creo firmemente que debemos hacer de nuestro país un lugar libre de todo tipo de violencia contra la mujer, incentivando la solución pacífica de los conflictos, de modo tal que entendamos que ninguna mujer sobra. Por ello espero que una y otra vez lo digamos: en Chile, ni una mujer menos.

 

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