CHILE HOY: UN BALANCE PERSONAL

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ARIEL ULLOA

Opino desde el punto de vista del sentido común, como un ciudadano preocupado por lo que ocurre en el país. Una gran mayoría piensa que se viven momentos políticamente complicados. Tal situación era previsible. Son muchos años de barrer bajo la alfombra problemas, errores, omisiones y lacras, siempre en aras de la gobernabilidad. Muy atendible por su puesto. Sin embargo, en algún momento todo lo ocultado u obviado tenía que aparecer en la superficie y es lo que está sucediendo. Son problemas de una sociedad de mercado que, siendo democrática – semi para muchos-, ha acumulado tensiones y contradicciones obviadas , sea por el éxito de la economía, sea por una elite que exalta solo éxitos que le aseguran poder, sea por la hegemonía absoluta de una ideología neoliberal como pensamiento único. Sin embargo la procesión iba por dentro. El ex Presidente Lagos cita en entrevista reciente un libro de Mario Fernández ,“La Constitución contra sí misma”, donde se destaca que la actual Constitución enumera más de 30 derechos que restan como simples enunciados por cuanto, dice Lagos, “esa misma Constitución establece que el estado chileno es solo subsidiario”.

El ex Ministro José de Gregorio ha sostenido que “hay una crisis de confianza general”, “es un desastre como está la legitimidad del sistema político y para que decir lo que pasa en el mundo de la empresa”…etc. Nadie podrá catalogar a este distinguido economista DC como extremista o destemplado. En esa misma línea, Cristian Warken, no sin un tono dramático, comentaba en El Mercurio la última colusión descubierta que “no es grato ver como la mugre te estalla en la cara , Dulce Patria” . Para los personajes de la elite, no de todos por su puesto pero sí de una mayoría, la “cosa no es para tanto” y a quienes sostenemos que la situación es grave se nos cataloga como exagerados, ultras o una suerte de anarco-nihilistas. ¿Seremos también, junto a de Gregorio y Warken, simples “fumadores de opio”?

Dicho esto, me pregunto ¿Hay una crisis en evolución en Chile? Y si existe ¿Cuan profunda es?

Crisis abierta y total afectando todos los estamentos de la sociedad y todas las instituciones del Estado, ciertamente que no. Chile no se está “cayendo a pedazos”. Eso no es verdad. Lo que sí hay son crisis de distinta profundidad que afectan a diversas instituciones. Por ejemplo, el Parlamento ha perdido credibilidad de manera acelerada, los partidos políticos con niveles de opinión favorable situados en el margen de error de las encuestas, la iglesia católica y sus problemas morales , etc. Esto es grave especialmente en el caso del Parlamento y los partidos que tienen gravitación decisiva en la vida del país. Esperamos que la nueva ley de Partidos y en especial el término del binominal contribuyan a resolver el descrédito en que se debaten. En todo caso será un proceso largo.

Sin embargo la crisis que me parece más seria y peligrosa, porque es generalizada, es aquella que afecta la credibilidad y la confianza en casi todas las instituciones, incluyendo la presidencial.

La falta de credibilidad y confianza en las instituciones puede llegar a afectar seriamente la democracia y la estabilidad del país. Si a causa de ello aumenta la abstención en la próxima elección llegando a más de un 60%, entonces la legitimidad de los electos se pondría en cuestión o al menos resultaría seriamente dañada. La desconfianza de los chilenos en casi todo- incluso en su vecino- es un fenómeno que viene evolucionando desde, al menos, el año 1998 según encuesta del PNUD ese año. La desconfianza en “los políticos” obedece a causas distintas, al sistema binominal que no permitía al elector opciones distintas a las del duopolio, el financiamiento electoral ilegal por las empresas cuestionado duramente por la opinión pública, etc. Pero hay otras causales, las extremas desigualdades que enardecen a los que tienen menos o nada tienen, la mala calidad de la prensa donde impera el pensamiento único y la frivolidad, la incultura cívica, la mala calidad de los partidos y de la política , etc. Esperamos que el financiamiento de la política por el estado contribuya a resolver esto. Sin embargo no hay que ilusionarse, la recuperación de las confianzas y la credibilidad en ciertas instituciones será un proceso muy largo, entonces habrá que armarse de paciencia, pero también de ideas que contribuyan a la solución.

Sin embargo lo más importante que está ocurriendo, es la crisis abierta que comienza a experimentar el modelo económico ultraliberal heredado de la dictadura –neoliberal para muchos- que es la base de nuestro modelo de sociedad. Modelo de sociedad que es el resultado del experimento refundacional de los discípulos de Milton Friedman al amparo de la dictadura. Todo orden social, institucional, político, cultural, etc. se sustenta en una organización económica. Diversos sociólogos, Pierre Bourdieu entre ellos-también Carlos Marx- han señalado, desde hace ya tiempo, que la manera en que se estructuran y relacionan los poderes públicos, las libertades, derechos ciudadanos y la vida de un pais, se corresponde con el funcionamiento económico. En nuestro caso este modelo ha comenzado a dar señales de crisis. Comenzó a partir de la llamada Crisis Asiática, se hizo más perceptible a raiz de la crisis subprime en 2008 cuando alguna autoridad insinuó que de ser necesario el Estado iba a tener que intervenir la banca si aparecían problemas. Ante tal “ofensa” al modelo el griterío de la derecha, en especial de la UDI, no se hizo esperar. Nada de eso fue necesario , pero quedaba ya claro que el modelo neoliberal se estaba resquebrajando a nivel mundial y que en Chile solo lo estaban aguantando los altos precios del cobre. Sin embargo, a raíz de los reiterados casos de colusión entre grandes empresas, en particular las papeleras, el modelo ya no está en condiciones de continuar escondiendo sus vergüenzas y comienza a ser social y políticamente cuestionado. Tanto es así que en La Segunda del 13-11-15, Sergio de Castro, capitán de los Chicago boys, declara- lo hace defendiendo al “brillante y honesto” Eliodoro Matte-, que “ los pilares del modelo están siendo amenazados por un embate ideológico de envergadura”. O sea, las colusiones y el verdadero asalto al bolsillo de la gente no importan, lo que importa es la defensa del modelo.

Dos errores en la apreciación de Sergio de Castro. Uno, que no es perceptible ni por parte del gobierno ni menos por el nivel político, un ataque propiamente ideológico al modelo, salvo que se considere como tal el enunciado del programa de la Presidenta respecto de la de cambiar aspectos del modelo de desarrollo y dos, quienes han atentado contra la libre competencia, esencia de cualquier modelo de mercado , son los coludidos , es decir aquellos que de Castro defiende. Lo que si hoy es severamente cuestionado por la sociedad son la avaricia empresarial que revelan las colusiones y la desigualdad que genera el modelo económico. Al respecto es bueno recordar un artículo de don José Joaquín Fernández del 6-08-2009 publicado por Libertad y Desarrollo en que justifica a la “avaricia como motor del desarrollo”. Se basa precisamente en la opinión del propio Milton Friedman , maestro del señor de Castro y los Chicago, quien sostenía “¿en qué sociedad no existe la avaricia?”…”la avaricia no es más que cada uno buscando su bienestar”. El individualismo por encima de todo, he allí un aspecto central de nuestro modelo económico y de sociedad. Sin embargo hay que reconocer que tal cuestionamiento social a externalidades del modelo no ha contado con el cuestionamiento ideológico de fondo por parte de las entidades políticas que en teoría debieran hacerlo, los partidos de la Nueva Mayoría. Salvo la excepción de algunos intelectuales y del Partido Comunista en sordina.

Hay que reconocer que la Presidenta ha instalado en la agenda varias reformas que, siendo estructurales, nada tienen de radicales. Debido a eso ya tiene un lugar bien ganado en la historia. Sin embargo, y a pesar de que tales reformas han sido negociadas e incluso morigeradas y de lo progresivo de su aplicación, han sufrido el rechazo frontal del gran empresariado, las derechas y de los conservadores al interior del Nueva Mayoría. Se ha llegado a sostener con majadería por estos sectores que estas reformas significan un intento refundacional del país y sus instituciones. Es el yihadismo neoliberal que da batalla. Revela, no solo conservadurismo extremo, sino también ignorancia de nuestra historia, por cuanto quienes si refundaron la República, en escaso tiempo y con las armas en la mano, fueron Pinochet y sus Chicago. Las consecuencias del experimento neoliberal las estamos pagando los chilenos hoy. Se trata de una lectura estrecha de las reformas y una actitud destemplada que en nada favorece la necesaria paz social y el progreso del país.

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