Progresividad de las reformas

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¿Cual es el tiempo de las reformas estructurales? ¿Qué condiciones deben existir para emprenderlas? Los que no quieren reformas argumentan cuando el ciclo económico va al alza que éstas no se requieren porque si la cosas van bien es señal que no se necesitan. A su vez, cuando la economía va a la baja tampoco sería el momento de las reformas pues estas podrian ahondar la crisis o dificultar la reactivación. Bajo este razonamiento, simplemente, nunca es el tiempo de las reformas.

Por otro lado, sería absurdo pensar que todas las reformas económicas y sociales son posibles en un mismo momento y lugar. Hasta el partidario mas radical de un enfoque de derechos, entiende que los derechos económicos y sociales – a diferencia de los politicos que deben ser “inmediatos”- son de instalación progresiva. Lo importante bajo este enfoque no es la gradualidad de las reformas sino que éstas vayan inequivocamente asentando y garantizando manera universal estos derechos. El logro de la universalidad puede ser incremental e históricamente progresivo, pero las políticas deben tener esa dirección y contener un creíble sentido de urgencia que nace del reconocimiento de los derechos sociales como derechos humanos fundamentales.

El debate abierto en esta fase de “realismo sin renuncia” es si se va a reafirmar el enfoque de derechos y, por tanto, si estamos frente a una discusión sobre su progresividad (se requiere salir del misterio sobre cuales serán los ingresos permanentes del Estado que dejará la reforma tributaria) o si bien estamos ad portas de un regreso del paradigma de “crecimiento con equidad” donde lel ritmo de las politicas sociales se subordina mecánicamente al crecimento económico; en una lógica focalizada y no universal; bajo un enfoque “compasivo” y no de derechos; de contribución individual y no solidaria.

Junto con ello, debiera estar en debate si una política de izquierda o centro izquierda debe enfrentar un ciclo económico a la baja de igual manera que la derecha, en términos de protección social; de una política fiscal contracíclica; del tipo de crecimiento económico. Hoy la debacle electoral y de identidad de la socialdemocracia europea dice relacion con su incapacidad para diferenciarse de la derecha en la gestión de períodos de crisis o de menor crecimiento.

Los próximos dias serán decisivos para zanjar la actual disyuntiva programática. Se sabrá si estamos ante una discusion sobre progresividad  de las reformas o frente a una restauración (neo)liberal exitosa. Si es una conversación sobre  restricciones economicas para seguir avanzando contra la desigualdad o de un discurso que exagera deliberadamente las dificultades económicas, con el próposito de hacer nuevamente de las incertidumbres de una parte de la elite economica – y del distrito 23 si incluimos el “cacerolazo” de la seguridad pública-  como si fuesen los problemas y temores de todos. Se trata de un momento de decisión importante, de un dilema programático de rango estratégico.

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