La responsabilidad histórica de François Hollande

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El contundente triunfo del Partido Socialista francés, conquistando la Presidencia de Francia primero y la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, a lo que hay que agregar la mayoría que ya había obtenido en el Senado, representa un logro histórico para toda la izquierda francesa, cuyos votos sumados alcanzan al 51.29% del electorado, relegando a la derecha tradicional del UMPP al 44.04% y al ultraderechista FN al 3.69%. Es la primera vez en la historia de la V República que el PS , que no llegaba al poder desde 1981, logra obtener una mayoría de esta envergadura junto a sus aliados. El gobierno de Sarkozy pagó caro su derechización acelerada y su sujeción a los dictados de la Canciller alemana Ángela Merkel en el concierto europeo y en medio de la crisis que afecta a Europa.  Y peor aún, la UMP emerge de estas elecciones con casi cien diputados menos, desalojada del Elíseo y cargando con el desprestigio de haber violado el pacto tácito existente entre las fuerzas democráticas de izquierda  y derecha francesas para impedir en las segundas vueltas eventuales triunfos de candidatos del ultraderechista Frente Nacional.

En el complejo contexto en el que vive hoy la economía de la Unión Europea, François Hollande ha asumido el compromiso de cumplir con su muy preciso programa, destinado fundamentalmente a proteger el modelo social francés, producto de luchas populares arduas libradas a través del desarrollo histórico de la democracia francesa. Para ello, deberá resistir los embates económicos, políticos y principalmente ideológicos de los gobiernos de derecha que constituyen hoy mayoría en la Unión Europea, así como las embestidas de la derecha francesa. Una buena prueba de ello ha sido la campaña mediática en contra de su primera medida encaminada a restablecer los derechos sociales adquiridos por los franceses y que le había arrebatado el gobierno de derecha de Sarkozy: permitir la jubilación anticipada de quienes tenían los años de cotización legales por haber empezado a trabajar muy jóvenes, así como computar los periodos de licencias maternales para la jubilación de la mujer.

Las más duras batallas, sin embargo, las ha debido librar el Presidente Hollande fuera de sus fronteras, pero dentro de la Unión Europea. La crisis por la que hoy atraviesa Europa, y cuyo foco infeccioso estuvo radicado en la crisis subprime del 2008 en los Estados Unidos debido a la globalización financiera realmente existente, lo ha obligado a asumir el liderazgo al que estaba predestinado como un Presidente francés socialista: encabezar las fuerzas que se oponen a las recetas que- encubiertas tras los términos de “ austeridad”, “recortes” y “responsabilidad fiscal”- pretenden que sean las mayorías de cada país las que paguen los costos de la crisis, y que el capital financiero dominante no sólo salga indemne de ella, sino que incremente sus beneficios aprovechando la magnificencia de los “ rescates”.

Los programas económicos basados en la austeridad y la disminución de gastos públicos impuestos a Grecia, Portugal, Italia y España no han logrado ningún avance en la superación de la crisis económica en la que estos países viven hoy. Por el contrario, la han profundizado y han hecho que sus costos sociales empiecen a amenazar la estabilidad política de toda Europa. Bajo el duro liderazgo de Angela Merkel y de los bancos alemanes, los planes de austeridad se están convirtiendo en una amenaza a la existencia misma de la Unión Europea. La tarea de François Hollande es ardua, pero su decisión de salvar la Unión Europea no es menor. Sus numerosas iniciativas destinadas a incorporar a los programas económicos anticrisis medidas que posibiliten la reactivación de las economías reales, la inversión productiva y la creación de empleos  han ido ganando progresivamente nuevos aliados, a medida que se profundiza la crisis. Se trata de un proceso en pleno desarrollo cuyo desenlace es todavía un tema abierto. Queda en el aire sin embargo una pregunta que nos ilustra la íntima relación de la economía y la política: ¿ que pasaría si en Francia hubiere triunfado la derecha y la Unión Europea no contara hoy con un Presidente francés socialista?

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