Precios de los commodities e ingresos fiscales: ganadores y perdedores

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Commodities

Los precios de los commodities se están empinando nuevamente a sus máximos históricos. Actualmente  el precio del petróleo supera los US$ 100 el barril en los EEUU  y el precio del cobre se sitúa por encima de los US$ 4,3 la libra en Londres.

Lo anterior determina una situación extraordinariamente compleja en el corto plazo, involucrando a sectores ganadores como el minero, la construcción y el comercio, y otros que resultan perdedores como la industria, la agricultura, la producción de energía eléctrica y los transportes.

La situación fiscal se ve favorecida, teniendo en cuenta que  el alto precio del cobre implica un aumento importante en los ingresos del fisco, sea a través de las mayores recaudaciones de las mineras, de un mayor aporte por concepto del royalty, así como por las utilidades de CODELCO, que son transferidas a la cuenta única fiscal.

Para paliar las alzas de los combustibles, el Gobierno de Michelle Bachelet creó el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), que funcionaba automáticamente cuando las variaciones de precios superaban en un 5%  el precio de la banda.

En el período 2006-2009, la utilización del FEPC implicó un costo fiscal directo de US$ 824 MM y un costo indirecto de US$ 1.086 MM (menor recaudación por IVA y menor recaudación del Impuesto Específico), siendo ambos ampliamente compensados por las mayores recaudaciones fiscales, obtenidas por concepto del alto precio del cobre. El resultado neto permitió crear el Fondos de Estabilización Económico Social (FEES) y el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP).

Estamos viendo ahora,  que frente a un problema parecido, el Gobierno de Sebastián Piñera reacciona de manera mucho más tímida, sin querer hacerse cargo de la profundidad del problema que está afligiendo a todo el país, aduciendo como argumento que los subsidios anteriormente otorgados (por el FEPC) fueron demasiado caros para el país.

En efecto, el Ministro Felipe Larraín creó el Sistema de Protección a los Precios de los Combustibles (SIPCO), donde para operar se requiere ahora que las variaciones de precios superen el 12,5%; vale decir, para que el SIPCO entregue recursos que morigeren el alza internacional del petróleo, las variaciones de precios deben ser un 150% más exigentes que antes.

Para finalizar, cabe preguntarse entonces qué sentido tiene dejar de intervenir el mercado de los combustibles, cuando por un lado el Fisco está acumulando importantes recursos provenientes del cobre y, por el otro lado, el sistema productivo nacional está siendo amenazado por un tipo de cambio bajo y  costos de energía crecientes, mientras la mayoría de los chilenos sigue sin comprender porque suben los costos de transportes más allá de los propios ingresos familiares.

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1 Comentario

  1. Ojo que el anuncio de un proyecto de ley para paliar el impacto del alza de la bencina viene con “letra chica”…se está adelantando un mecanismo ya existente, pero no se está elimnando o reduciendo el impuesto específico…

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