La noche del 13

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El dato principal será si esa noche del 13 se comienzan a dar los primeros pasos y gestos que permitan unir a los electorados de los tres candidatos con que la izquierda y la centroizquierda se bifurcaron en primera vuelta. Sólo si el progresismo es capaz de dar esa noche algunas claras señales de que se encamina en esa dirección, se puede avizorar una razonable posibilidad de vencer a la derecha el próximo 17 de enero.

Se respira desde hace unos días un extraño aire de fin de campaña anticipado. Nadie pareciera tener mucho más que argumentar ni demasiados deseos de arriesgar. Los mensajes principales se han lanzado y los ciudadanos parece que ya han decidido su voto, o bien se encuentran en las cavilaciones finales pero sobre la base a una información ya consolidada.

Piñera sabe que el 13 de diciembre llegará primero, no sabe con qué holgura, pero se da cuenta de que en el actual escenario de cuatro candidatos no tiene mucho espacio para crecer electoralmente. Probablemente el giro liberal en el tema de las parejas homosexuales le permitió recuperar a algunos votantes jóvenes de derecha o poco politizados de ideas y costumbres más liberales, y que habían emigrado hacia la campaña de MEO. Si no fuera por la pelea a navajazos que protagonizan Lavín y Chahuán en los cerros del Puerto, la campaña de la centroderecha estaría cerrando razonablemente bien, y lo mejor sería que la elección fuera mañana.

Frei, por su parte, seguramente siente que así como están las cosas, y sin que nadie mueva otra pieza, es el más seguro candidato a pasar a segunda vuelta. El centro está blindado, persiste una alta adhesión en los sectores populares, Bachelet y Lagos están jugados, Halpern agotó sus posibilidades de enemistarse con alguien, y se mantiene más o menos compacto el batallón socialista que ha decidido morir con las botas puestas de la Concertación. No queda sino sentarse a esperar que el soberano resuelva esta suerte de plebiscito en que terminó transformándose la primera vuelta al interior de la centroizquierda, en este caso a favor de la Concertación histórica.

MEO tiene el problema de que su proyecto transversal se ha visto amenazado por el giro liberal de Piñera por la derecha y el posicionamiento de Arrate por la izquierda. Pascal Allende reflejó este nerviosismo, y, en un verdadero déjà vu sesentero, lanzó una dura crítica al Partido Comunista al que acusó de impulsar “políticas testimoniales” (el reproche no deja de ser otra ironía de la historia). Si Piñera sigue avanzando por la derecha y Arrate por la izquierda, el espacio de Enríquez-Ominami se puede volatilizar peligrosamente. Por tanto, mientras más rápido a las urnas mejor.

Arrate, por su parte, es el único al que quizás le están faltando días de campaña, pues se ha beneficiado en la recta final de la recuperación de votos de izquierda de Enríquez-Ominami y de algunos votos socialistas de la Concertación. En todo caso, la estrategia de ir por el voto duro de izquierda también le coloca un techo a la campaña, al cual probablemente ya se aproximaba.

Los ciudadanos parecen que ya han sacado la fotografía a la elección del próximo 13 de diciembre. La campaña aparentemente ha entrado con bastante anticipación en esa siesta de domingo que precede a la entrega de los resultados de la tarde. Todos entienden que allí comenzará la verdadera y definitiva carrera presidencial Sin embargo, lo que ocurra esa noche del 13 no es asunto menor: se conocerá con cuánta holgura ha ganado Piñera y qué tan remontable es para el candidato de la centroizquierda la distancia obtenida por la derecha. También se sabrá el resultado de algunas disputas emblemáticas en las elecciones parlamentarias y si el PC ha regresado al Congreso después de 20 años (en rigor después de 37 años).

No obstante, el dato principal será si esa noche del 13 se comienzan a dar los primeros pasos y gestos que permitan unir a los electorados de los tres candidatos con que la izquierda y la centroizquierda se bifurcaron en primera vuelta. Sólo si el progresismo es capaz de dar esa noche algunas claras señales de que se encamina en esa dirección se puede avizorar una razonable posibilidad de vencer a la derecha el próximo 17 de enero. Para ello hará falta una dosis alta de inteligencia, sentido común y generosidad, todos ingredientes que no han abundado en el último tiempo.

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